
Los días 24 y 25 de diciembre son unas fechas entrañables al igual que en Occidente. A diferencia de nosotros, en Japón especialmente la navidad es algo más que un evento navideño, es una fiesta romántica, un poema para los enamorados. Se trata del San Valentin Navideño por así decirlo.
En estas fechas, el encuentro entre parejas enamoradas es algo frecuente y entre ellos se suceden grandes momentos de dulzura, amor y cariño donde se entregan regalos. Existe también una superstición en torno a estos dos días donde se dice que si alguien se declara a su pareja en esas fechas, la relación será de gran satisfación y ambos seran felices para siempre (y comerán perdices supongo).
Se ha creado la leyenda de que si un/a enamorado/a se declara a su pareja en ese día, la relación irá maravillosamente bien y serán felices para siempre (curioso no?). También se han inventado un “pastel de Navidad” que consiste en un bizcocho recubierto de nata y fresas, aunque desconozco la utilidad de este elemento.
El estilo de vida japonesa se orienta hacia la individualidad y la perfección. Mientras nosotros nos reunimos en familia y buscamos el reencuentro social de nuestros seres queridos ellos desean un ambiente más solitario y nostáligco.
Una interesante curiosidad asiática que nos hace pensar en las diferencias en distintos mundos. ¿La individualidad contra el gregarismo social? Sin duda, una filosofía de vida independiente y quizás con mejores expectativas en algunos casos.
















































