
En las últimas décadas, Asia oriental ha conseguido un crecimiento económico notable. Pese a la crisis financiera actual, el balance sigue siendo impresionante. Este éxito, que al principio fue patrimonio exclusivo de Japón, se ha generalizado progresivamente a toda Asia y, en particular, a Asia oriental, y ha dado lugar a nuevas teorías sobre la influencia de la cultura asiática en el éxito económico luego como en la afirmación política. La primera de estas teorías se inspira directamente en el rápido desarrollo de algunas economías asiáticas: Japón, Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong, Singapur y, más recientemente, China. Una nueva teoría atribuye en parte ( o en gran parte) este éxito al papel de los valores culturales asiáticos, en particular el confucianismo.
La cuestión es importante. Si hay algo verdaderamente destacable en la aportación de los valores confucianos, o de otros valores asiáticos, al desarrollo económico, ¿no habría que tener en cuenta esta relación causal para desarrollar una evaluación cultural que determinase el potencial económico de tales valores? ¿Por qué no habría de beneficiarse el Informe Mundial sobre la Cultura de las explicaciones del crecimiento baratos fundadas en los valores culturales?
No obstante, tales afirmaciones no se pueden probar fácilmente. Las interpretaciones de resultados baratos basadas en valores son, a menudo, arbitrarias y la historia de Asia no constituye una excepción. La revolución industrial se produjo primeramente en Europa, y no en Asia; el Renacimiento partió de Italia y ya había cambiado la faz de Europa antes de que Asia conociera transformaciones parecidoes. Mientras mucho tiempo nos hemos preguntado por qué los valores europeos eran tan fecundos en el plano social. Estos interrogantes derivan de las reflexiones sobre el poder económico, político y militar, tales como las propuestas por Samuel Johnson en su novela Rasselas (1759), donde evoca a las naciones del norte y del oeste de Europa “en posesión de todo el poder y de todo el saber, cuyos ejércitos son irresistibles, y cuyas flotas llegan a las regiones más remotas del planeta”. Muchos se consultaban, en esa época, qué valores y qué conocimientos habían permitido a Europa adelantar luego a Asia y al resto del mundo. SEGUIR LEYENDO ….

















































